Saprissa se dejó el primer clásico del Clausura 2026 al derrotar 2-1 a Alajuelense en un Ricardo Saprissa completamente lleno, en una noche donde la Cueva pesó y los morados celebraron por todo lo alto.
Más allá de los tres puntos, el triunfo sabe especial. Después de la dolorosa final perdida en diciembre, el Sapri dio un golpe de autoridad frente a su eterno rival y le regaló una enorme alegría a su gente.
En la recta final llegó el momento que cambió el partido. Primero, Aarón Salazar vio la segunda tarjeta amarilla y dejó a la Liga con diez hombres, obligando a los rojinegros a encerrarse para resistir. Pero la presión morada no paró. Al minuto 80, el VAR llamó al árbitro Keylor Herrera para revisar una falta de Alexis Gamboa dentro del área. No hubo dudas: ¡penal para Saprissa! Con toda la responsabilidad sobre sus hombros apareció el «Samurái» Ariel Rodríguez. Frente a Washington Ortega, que ya había salvado a la Liga en varias ocasiones, Ariel cobró con personalidad y desató la locura en La Cueva con el gol del triunfo.
Los últimos minutos fueron una fiesta en las gradas. Ni los diez minutos de reposición apagaron el ambiente. El Ricardo Saprissa vibró como en las grandes noches y la afición celebró una victoria que siempre tiene un sabor especial cuando es contra el eterno rival. Porque los clásicos no se juegan… ¡los clásicos se ganan!